Carta de 1995

Sé en lo que estás pensando. No dejes de hacerlo. No dejes de hacer nada que creas poder lograr. Puedes conseguir lo que sea. A veces el temor agarrado de un montón de inseguridades van a querer detenerte, pero no lo permitas. Sigue soñando.
No vas a tener muchas más oportunidades como ésta. No puedes asegurar el aire que te permitirá seguir siendo tú misma. Debes ser tú. Ahora, no mañana. No otro día. Sé.
Habrán cosas por aprender, todas. Porque la vida es un continuo e incesante aprendizaje. Insaciablemente busca respuestas. Incansablemente pregúntate los “qué”, “cuándo”, “cómo”, pero jamás cuestiones el “por qué”. Tu guía, luz y realidad siempre debe ser Jesús. No dejes que otros quieran cambiar tu esencia. No eres como ellos. Solo de vez en cuando podrías sentirte parte, pero no te engañes. Comparte y no permitas que te compartan. Ante todo, sabiduría. No quieras acelerar el tiempo. Vive cada momento, y disfrútalo en ése segundo, no en otro. Debes pararte en el camino algunas veces, para reflexionar sobre el presente, agradecer por el pasado y proyectarte hacía el futuro. Alza el vuelo lo más alto que puedas y no te sientas sola. Abre bien los ojos y mira a Dios. De vez en cuando podrías olvidarte que Él es el único que siempre está. La clave de la felicidad está en no olvidar que Él te ama y para siempre.

Con amor, 2018.

 

La clave de la felicidad está en no olvidar que Él te ama y para siempre.

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