Desconocidos

Montevideo, Uruguay.
Octubre, 30 de 2018.

Querido:

Mí corazón se desarma en el agónico silencio de tu desconocimiento. No sabes cuántas ansías tengo por conocerte. No veo la hora de que encuentres la manera de encontrarme.

Estoy caminando a un lado de la carretera, esperando a que pases a buscarme. Oigo un ruido de motores. Miro a ambos lados. Observo fijamente, pero no eres tú. Y aunque muchos se han ofrecido a llevarme a casa, me he negado.

Cae la noche y sigo anhelando oír tu voz asegurando mí destino. Pero la única voz que he oído provino de las profundidades del cielo, diciéndome que todo va a estar bien. Resuena en mí cabeza una y otra vez, cada vez que te pienso. El eco de “la voz” alentándome a no desesperarme. Creo que es lo único que me sigue manteniendo de pie.

Nos une el deseo de no estar solos. De esperar lo mejor que Dios podría tener para nosotros.

Miro hacia el cielo y me encuentro en el brillo de todas Sus promesas. La noche pronto terminará y podré ver tus ojos en el sol saliendo.

Tan solo nos separan entre 6236 y 8240 kms. Vives tres horas atrasado en el tiempo, o quizás yo esté adelantada solo una. No sé dónde te alojas cuando no estás en mis pensamientos.

Amor mío. Cuando menos esperemos, cuando más lo necesitemos, te aseguro que nos tendremos el uno al otro. Y empezará a cantar mí corazón, por al fin haberme regalado Dios las letras de tu irreemplazable nombre.

Escrito por Ángela Muniz.

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What’re we doing without us?

¿Qué estamos haciendo sin nosotros?

¿En qué estarás pensando en esta fría noche? ¿Y qué tienes planeado para la siguiente? Me gustaría invitarte a salir, aunque no nos conozcamos lo suficiente. Algún día de estos podríamos vernos a los ojos y aprendernos de memoria. No estoy quedando loca pero, ¡A veces siento que estamos tan cerca el uno del otro! Como si estuviéramos destinados a estar juntos. Y por más que eso aún no haya sucedido, tengo la esperanza de compartir la vida contigo, pronto. Lo hermoso y extraordinario, aparte de ti, es que nos une algo; el deseo de agarrarnos de la mano. No hay cosa que desee tanto más que, hacer la lista de las compras, contigo. Ir al supermercado, contigo. Ir al cine, contigo. Hacer todo lo que se pueda hacer de a dos, contigo. Me aburrí de estar sola, de mi misma. Quiero un día de estos toparme con el amor de mi vida. O sea, tú. Todo lo que tenga tu nombre, todo lo que traigas consigo. No me interesa cambiarte nada, sino aceptarte y que me aceptes. Solo quererte y que me quieras. Piénsalo y luego me dices la respuesta. A la brevedad si es posible. De verdad te necesito.

Inspirado en “Love” by Rudy Mancuso & Maia Mitchell

Escrito por Ángela Muniz

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Ojos color cielo

Me pareció haber despertado hoy, luego de una larga y exhausta noche, con el cielo despejado de tu mirada. Todos los misterios de la humanidad están guardados ahí, ¡y cómo me gustaría descubrirlos! En ti hay esperanza, el futuro que siempre quise vivir. No puedo distraerme de ti. Y qué importa si algún día llegase a suceder algo que no espero; llevo paraguas para cubrirnos por si llueve. Hay cosas que ocurren y te toman por sorpresa, así como el haberte conocido. Más ninguna tormenta, ni solsticio, podrán cambiar la forma en que te necesito. Nunca creí que encontraría un verano eterno en alguien más, hasta que parpadeaste frente a mi, con tus ojos color cielo.

Escrito por Ángela Muniz

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Love is like coffee

El amor es como el café,
hay para todos los gustos.
Puedes tomarlo en la ocasión que sea,
disfrutar de su aroma apenas llega,
y darte un tiempo sin ningún apuro,
sin importar la hora que pueda llegar a ser.

Tu amor es como el café,
no es necesario agregarte nada, eres perfecto,
en tu esencia se encuentra mi justo complemento,
el equilibrio exacto entre ser dulce y fuerte a la vez.

Nuestro amor es como el café,
nos sienta bien apenas comienza el día,
recordar que nos tenemos siempre será un motivo de alegría,
y que nos sobra el tiempo para vernos el uno al otro crecer.

Jamás nos permitamos enfriarnos,
ni que se acabe el amor en nuestra alacena;
No nos cansemos de prepararnos,
ni de sentirnos, ni de tomarnos… la mano.

Escrito por Ángela Muniz

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